Inicio / OPINIÓN / Derechos de autor

Derechos de autor

Opinión-colorÁguila o Sol

De: Prof. Monjardín

El próximo jueves, 23 de abril, se celebrará el Día Internacional del Libro y el Derecho de Autor, promulgado por la Unesco en 1995 para celebrar a los libros y fomentar la cultura a través de los mismos, y para defender la propiedad intelectual mediante el derecho de autor.

En México, la fiesta es de escasa importancia, mientras que para España es una fecha importante en tanto que ese día se entrega el Premio Cervantes, el mayor galardón otorgado a los autores de habla castellana.

Desde 1930, Barcelona instauró el día del libro el 23 de abril por la coincidencia del fallecimiento, en 1616, de tres ilustres escritores: Cervantes, Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega. La Unesco y los editores eligieron también la fecha basándose en gran medida en una tradición muy arraigada en Cataluña. Cada 23 de abril, los catalanes celebran la Diada de San Jordi, el día de San Jorge, su santo patrono, y acostumbran regalarse entre ellos una rosa y un libro. Es su manera de celebrar el amor, la amistad y la cultura.

En nuestro país y desde hace tiempo, la vida de las bibliotecas pende de un hilo. A la cultura no se le permite llegar temprano a la repartición de los presupuestos, y dentro del ramo, las bibliotecas han sido por tradición las más relegadas. Algunas veces se les construyen edificios ostentosos que en última instancia sólo sirven de frágil cascarón para resguardar los acervos. La mayoría de las veces se construye, se instala y se equipa la biblioteca, pero nunca más se le asigna ninguna partida para renovar equipos y mobiliarios y para nuevas adquisiciones en el acervo.

No sólo en el aspecto económico enfrentan dificultades las bibliotecas. También sufren serios problemas en el sentido de las grandes disyuntivas de la época, respecto a la modernización y actualización en los procesos de recuperación de la información: ¿el libro impreso o la computadora conectada a Internet? Y sufren conflictos hasta en los problemas de su propia ubicación física: porque no tienen estacionamiento, porque ya no hay familias en la zona, porque las escuelas están lejos, porque ya no tienen usuarios, etcétera.

En cuanto al tema de los autores, relegados siempre por el tema de la lectura, es claro que en estos tiempos sólo unos cuantos privilegiados pueden vivir del producto de su obra literaria. Tales autores son los señalados por los dioses, ya sea por su talento extraordinario o por extraños golpes del destino, como un García Márquez, un Vargas Llosa, o los autores de “El señor de los anillos” (Tolkien) y de “Harry Potter” (Jane K. Rowling).

Y a ellos, suponemos, no les interesarían las migajas que recibieran de las bibliotecas como derechos de autor por prestar un libro suyo, si es que se cobrara por eso como lo propuso la Comunidad Europea hace casi una década.

El resto de los autores, que aunque al publicar adquirieron un poco de inmortalidad porque algo de ellos se quedó impreso en las páginas de sus libros, sí están expuestos al desplazamiento y al olvido. Para ellos, ver publicado un libro suyo es una especie de milagro, un logro que miran, y sobre todo los mexicanos, con ojos de agradecimiento, y del cual no esperan nada más, mucho menos derechos de autor.

Días internacionales o nacionales del libro se suceden año con año. Sin embargo, los conflictos de los libros y las bibliotecas en nuestro país, y en muchos otros, seguirán sin resolverse, igual que el antiguo apremio de los autores por ejercer otros trabajos para ganarse la vida.

Corrupción excesiva

“Tramposo”, “abusador”, el primer caso de desacato a la orden de la autoridad electoral, en suma “un partido canalla” que merece quedar fuera de la contienda electoral. Todo eso y más se ha dicho (no sin razón) del Partido Verde Ecologista de México, y sin embargo, en la historia de su estratagema hay cosas que no deberíamos pasar por alto, pues esas mismas licencias fueron permitidas y validadas –en los dos procesos electorales del 2009 y 2012- por extraños criterios del Tribunal Electoral.

Recién estrenada la reforma electoral que prohibió la compra de spots en radio y televisión por parte de los partidos políticos, se volvió una moda y una consigna probar su futilidad. Poderes e intereses televisivos se pusieron en marcha y se inventaron trucos variados para evadir o ridiculizar aquella reforma: por ejemplo, las revistas que se anunciaban -a su vez, anunciando- a candidatos en sus comerciales. O la amnesia de periodistas profesionales que -de repente- dejaron de conocer las reglas de la entrevista ¿lo recuerdan?

Bien: dentro de las muchas argucias utilizadas destacó la misma que el PVEM esgrimió este año: compra masiva de spots por parte de sus diputados plurinominales, en los que “se informó” de su trabajo. En fila india, uno tras otro, los legisladores del Verde se publicitaron meses antes de las campañas como estrategia política para “posicionarse” tanto frente a los electores como frente a sus aliados potenciales.

En el IFE de entonces hubo una dura discusión interna, pero desde el primer momento, por mayoría, sancionó al partido. ¿Cuál era su argumentación? Simple: la Constitución dice: “Los partidos políticos en ningún momento podrán contratar o adquirir, por sí o por terceras personas, tiempos en cualquier modalidad de radio y televisión”. Entonces como ahora, no se trataba de Informes porque no se encontraron en ninguna parte (ni un documento, una cuartilla, algo parecido a un intento rendidor de cuentas); no hacían parte de la política de comunicación social del poder legislativo y por eso no podían entenderse como informes institucionales o gubernamentales (la excepción permitida en la ley).

En crisis

El Verde acudió a defenderse y -este es el punto- el Tribunal le dio la razón, unánimemente. Los magistrados declararon que, como no hay una ley que regule la propaganda gubernamental ni de los servidores públicos, entonces el IFE no tiene porqué andar sancionando a diputados que, con tan buena fe, tuvieron la idea de informar al pueblo mexicano de lo hecho y dicho por su bancada. http://portal.te.gob.mx/colecciones/sentencias/html/SUP/2009/RAP/SUP-RAP-00075-2009.htm

El Tribunal no vio lo que todos los demás: que la propaganda apareció firmada por el Partido, estuvo fuera de la pauta que ordena el IFE, estuvo fuera de la pauta de la Cámara de Diputados (no era propaganda institucional) y que fue comprada por terceros a las dos grandes televisoras del país.

Hoy, este criterio ha hecho crisis y los señores magistrados están cambiando su parecer (también por unanimidad) ante la “enorme cantidad”, la “sistematicidad”, la “violación dolosa” y el desacato del partido. Lo celebro.

Y no obstante, la corrección se queda a medias porque penaliza la cantidad (eran demasiados) y no la naturaleza del hecho (comprar spots fingiendo informes). De modo que, como este, hay muchos otros criterios sembrados en las miles de sentencias, inentendibles, incoherentes o incompatibles con la Constitución y la ley, que han permitido distorsiones fundamentales en la competencia electoral.

Sostengo que nuestras autoridades electorales no han tenido el tiempo (o la paciencia) para construir una interpretación racional y consistente de lo que se puede y no, en el proceso electoral.

Revisar tambien

Asentamientos populares o informales

OLYMPUS DIGITAL CAMERA Andrea Liliana Gonzalez ¿Alguna vez te haz preguntado en dónde vive la ...