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DESMITIFICANDO EL ABORTO: EL CRIMEN PERFECTO

Clarisa Camargo

Los testimonios de mujeres que deciden practicarse un aborto suelen ser anónimos. Pocas alzan la cara en una sociedad donde los temas sexuales aún son un tabú en casi todos los contextos (incluso escolares); la familia imprime culpa y castigo argumentando que la abstinencia es la mejor medida de control de natalidad. Una sociedad de contrastes, violenta, llena de actos contradictorios; donde hay tanta impunidad ante el abuso sexual o violación, un índice muy bajo en el impacto de las prácticas preventivas y tantos hechos criminales jurídicamente arbitrarios que llevarían a una mujer a la cárcel, a su médico o partera, por poner fin a algo que sólo nos compete a nosotras mismas: decidir sobre nuestros cuerpos.
Ante tal afirmación puede surgir la interrogante: ¿Por qué seguir opinando de un tema que se ha vuelto tan controversial y cuyos argumentos parecen casi agotados? Es un tópico delicado, con múltiples aristas que requiere un análisis bajo un clima de tolerancia y respeto, tomando un punto de vista que pueda razonar en aras de alcanzar una verdad integral. El debate iniciado tras la aprobación local compete a todos los militantes de las causas incluyentes. Debemos perseguir un papel protagónico curso de nuestro propio destino.
Es momento que como sociedad tomemos un papel realista en un tema tan controversial como lo es el aborto en nuestro Estado. Los pasados hechos acontecidos en Oaxaca en la propuesta resolutoria del Senado, han desatado polémicas a flor de piel al respecto de las divergentes ideas sobre la interrupción del embarazo.
En nuestro Estado, las mujeres que profesamos estar a favor del aborto hemos sido acusadas de una forma tan inquisitiva que se ha hecho viral; siendo un insulto recurrente la oposición sistemática de varones que se dan a la tarea de opinar (regularmente desde su visión sesgada del mundo),tan arbitraria,que las leyes se encuentran en manos de quienes ostentan el poder y no en quienes debemos decidir sobre nuestro futuro.Falta representatividad en las prácticas hegemónicas
En un discurso de control social, el aborto no es simplemente una medida de interrupción de la natalidad, es parte de la autonomía para elegir sobre la propia vida en la esfera de los Derechos Civiles.La exigencia va de la mano de los fundamentos legales por la atención y salubridad. Las mujeres seguirán abortando porque siempre lo han hecho, el problema es que están solas. Sigue siendo una tragedia que no pueda llevarse acabo en un quirófano por especialistasy que la consecuencia directa implique morir en un aborto clandestino o ir a la cárcel. En el estado de Oaxaca, cada año se registran en promedio 2 mil 300 abortos anónimos; pero por cada aborto registrado existen cuatrono registrados, la cifra se estima de 11 mil 500 abortossegún datos de los Servicios de Salud de Oaxaca (SSO).
Las complicaciones por realizarse un aborto en condiciones marginales son terribles; no sólo se afecta el estado físico o mental de la mujer, también implica un impacto en el contexto social y familiar; eso si no mueres en el intento. Precisamente porque hasta ahora el rol que juega el hombre en la concepción se hace patente durante unos minutos, mientras que la devastación recae en mujeres que no necesariamente eligen sobre su vida reproductiva.
Hombres y mujeres estamos llamados a tener una actitud responsable desde el inicio de la vida sexual, ya que de esto depende, en gran medida, nuestra percepción futura sobre conductas de riesgo. No obstante, me atrevo a considerar que es falso que los programas preventivos tienen un impacto total de minimización de estos espectros. La gente de la ciudad y de las poblaciones sigue viviendo en una forma inconsciente ante la deliberación. Las mujeres debemos elegir sobre nuestros cuerpos, nuestros futuros y nuestras carreras; nadie debe de imponernos un veredicto al respecto.
El tema se vuelve controversial bajo la idea pro vida. Esto, por supuesto, depende del concepto de vida que se desee respaldar: en el ámbito de las creencias religiosas, la ciencia o del derecho penal. Se plantea que no es lo mismo practicarse un aborto durante la concepción, al cigoto, a un embrión o feto. No es lo mismo tomar una píldora del día siguiente o interrumpir la gestación de la primera a la quinceava semana; más allá del debate ético, también porque representa menores riesgos para la integridad de la mujer. No obstante, el tema de salud queda suspendido ante la noción de “persona”, debido a que en ninguna de estas etapas se puede decir que el producto sea un ser humano en sentido pleno, racional constituido; “salvar dos vidas” nos conduce a pensar que, en efecto, todas las células están vivas: la mayoría perece, aún sin intervención humana. Los hijos no piden nacer; no impongan la vida como una obligación.
La propuesta conservadora continúa con el lema: “Adopción es la solución”. Considero que es una propuesta para detenerse en serio. Concebir y abandonar, con la esperanza de que en el camino la mujer se replantee su existencia, o se arrepienta, no comprende la real integridad de un hijo no deseado. El estigma se carga en una memoria genética; además que el proceso de adopción, a nivel mundial, está casi imposibilitado por cientos de trabas burocráticas. Las y los niños llegan a la vida adulta sin que se les adoptase, o son “devueltos” por problemas de conducta y adaptación. Las casas hogar son deprimentes, menesterosas en los aspectos más básicos; la subsecuente dimensión del contexto social en un infante con un alto nivel de abandono lo condena a un destino emocionalmente inestable.
En Oaxaca nuestro código estipulaba en los artículos del 312 al 315 que prohíben y castigan las prácticas abortivas sin consentimiento. El modificado artículo 316 acepta la interrupción del embarazo por violación. No obstante, manifiesto la dificultad de que proceda la configuración legal del caso; nuestras autoridades no tienen la sensibilidad para hacer una formulación adecuada; el ministerio público, los testimonios y la propia acta declaratoria presuponen el papel de la mujer en la incriminación de los actos.
Para finalizar, deseo enfatizar en que el tema no es excluyente del primer mundo o propio de mentes retrógradas, de las que están en oposición al matrimonio entre personas del mismo sexo o el cambio de identidad. El aborto está permitido en Rusia desde el año 1913,Lenin puso en vigencia un decreto que no especificaba un límite de semanas y autorizaba la práctica únicamente en hospitales, realizada por un médico y sin fines de lucro. “Es un derecho básico de las mujeres ciudadanas”;al percatarse que su prohibición reflexionó: “…condujo a estas operaciones a la clandestinidad y convirtió a la mujer en una víctima de mercenarios, a menudo ignorantes, que hacen de las operaciones secretas su profesión”.

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