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Disciplina financiera

Opinión-colorUno de los mejores ejemplos de lo que significa endeudarse e incumplir los compromisos con acreedores es Grecia. Sin embargo, guardadas las debidas proporciones, en México hemos visto –en pocos años– cómo se ha dado un endeudamiento irresponsable en algunos estados y municipios, que gastaron más de lo que recibieron, y cuya consigna parecía ser: que pague la siguiente administración. Veamos.

La crisis desatada a finales de 2008 impactó las finanzas en los tres niveles de gobierno. La disminución de recursos y aportaciones federales –que representa casi un 90% de los ingresos estatales– ocasionó que los gobiernos locales buscaran otras fuentes de financiamiento para afrontar sus gastos; su opción fue el endeudamiento. Para 2009, el saldo de deuda aumentó 24.2%, al pasar de 203,070 a 252,153 millones de pesos. En 2010 y 2011 el nivel de deuda registró un incremento parecido de 24.8 y 24.2%, respectivamente. En 2012 se registró una disminución significativa; el aumento en las obligaciones financieras fue de 11.3%, mientras un año después la cifra alcanzó 11.6 por ciento.

De acuerdo con especialistas y calificadoras, 2013 fue el último año que la deuda subnacional se vio con avances de doble dígito. Para 2014, el alza registrada en el rubro fue de 5.6%; para este año, se prevé un aumento que puede llegar hasta el 8 por ciento.

Sin embargo, al cierre de junio de este año, el endeudamiento general de estados y municipios sumó 511 mil 719 millones de pesos, un monto histórico, el cual representa un incremento de más del 17 por ciento, respecto del registrado en 2012, al inicio de la actual administración federal, cuando dicho endeudamiento se ubicaba en 434 mil 761.2 millones de pesos.

En dichos registros hacendarios, se señala que las entidades más endeudadas son el Distrito Federal con 65 mil 765.8 millones de pesos y Nuevo León con 61 mil 77.3 mdp; pero en estados como Coahuila, Quintana Roo, Sonora, Veracruz, Zacatecas, Chihuahua, Nayarit y Baja California, se requiere mayor vigilancia. Lo criticable del asunto no es la adquisición de un crédito, no; lo reprobable es que el préstamo se destine para todo (gasto corriente, financiar campañas políticas, etcétera) y no se vea reflejado en infraestructura y, por ende, mejoramiento de la calidad de vida de los habitantes de la entidad.

Cabe destacar que en 2013, el Senado aprobó un proyecto que incluía la prohibición de destinar el dinero de la deuda a gasto corriente, además obligaba a invertir esos recursos en gasto productivo e impedía solicitar más créditos en los últimos tres años de gestión de un gobernante. En este contexto, cabe resaltar que a excepción del DF, los 31 estados son soberanos y pueden contratar tantos créditos como autoricen sus congresos locales. La reforma de 2013 no tocó esa soberanía y la deuda en los estados continúa acrecentándose.

La deuda subnacional, en lugar de disminuir, no deja de crecer. Quizás por ello, el Presidente de la República manda al Congreso de la Unión la iniciativa de Ley de Disciplina Financiera de las Entidades Federativas y los Municipios. La propuesta llega en un contexto general de contención de gasto –ajuste del presupuesto– por la merma de los ingresos petroleros, al tiempo que busca ordenar y disciplinar la autonomía financiera de los estados.

Para el problema de endeudamiento estatal no bastará con la aprobación de la ley, se requerirá que ésta se aplique de manera efectiva; al tiempo de hacer de la transparencia y la rendición de cuentas, un ejercicio constante para controlar el gasto público.

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