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Discursos huecos

Opinión-colorÁguila o Sol

De: Prof. Monjardín

El discurso es el arma política por excelencia del candidato. Es vehículo privilegiado para transmitir con claridad y alcance su mensaje, programa, valores, visión del mundo, estrategia y oferta política. A través del discurso político, la candidata comunica por todas las vías a su disposición, a todas las audiencias posibles y con la idea de persuadir para su causa al mayor número posible de electores.

Para cumplir su misión, el buen discurso político debe prepararse, ensamblarse y pronunciarse con ciertas reglas generales del oficio; algunas de forma y otras de contenido que, bien ejecutadas y desplegadas con precisión, revestirán al mensaje y al propio orador de solidez y congruencia, tan necesarias para navegar de mejor manera el proceloso mar de la campaña.

Según los iniciados en el arte del speechmaking hay un texto obligatorio en la materia: LEND ME YOUR EARS (Préstame tus oídos), de William Safire, Editorial W.W. Norton and Company, Nueva York, 2004, que cuenta por igual con textos de Pericles, Cicerón, Washington, Thatcher, Gandhi, Fidel Castro, Enrique VIII, Malcolm X, Jefferson, Bill Clinton, Burke, Marx, Kruschev, De Gaulle, Gorbachev y un largo etcétera.

De dicha obra conviene destacar un texto introductorio en el que el recopilador (y reconocido redactor de discursos) ofrece lineamientos muy útiles para configurar un catálogo de formas y contenidos, que todo gran discurso debe observar. Por razones de espacio, hoy le presento únicamente los primeros tres.

Primero. Reconoce y agradece a tu audiencia y preséntate con ella. No des inicio con la médula de tu mensaje; ofrécele con tus primeras palabras una especie de apretón de manos verbal.

Segundo. Toda gran pieza de oratoria demanda organización (orden); estructura en otras palabras, también conocida como anatomía temática. Esta regla es de las imprescindibles. Entre los buenos redactores de discursos, y los grandes oradores, el mantra es sencillo y reza Diles lo que vas a decirles, después diles y luego diles lo que les dijiste.

Tercero. Todo buen discurso necesita una cadencia o ritmo que lo haga asequible, que logre acercar al orador y al público en una suerte de danza que contribuya a sedimentar en el ánimo de la audiencia lo esencial del mensaje.

Para lograrlo, los especialistas acuden a la anáfora, figura retórica consistente en una repetición de ciertos elementos. Le doy un ejemplo: se trata de Benito Juárez en una elegía sobre Miguel Hidalgo, del 16 de septiembre de 1840, con motivo del aniversario de la Independencia nacional:

El día 16 de septiembre de 1810 es para nosotros del más feliz y grato recuerdo. En él rayó la aurora de nuestra preciosa libertad. En él recibió el león castellano una herida mortal, que más adelante lo obligó a saltar la presa.

En él la Providencia divina fijó al monarca español, el hasta aquí de su poder, dando al pueblo azteca un nuevo Moisés que lo había de salvar del cautiverio. En él los mexicanos volvieron del letargo profundo en que yacían y se resolvieron a vengar el honor ultrajado de su patria.

Madrazo al PRI

Luego de las elecciones del 2006, la senadora del PRD, Rosalinda López Hernández, era una de las legisladoras más incondicionales de quien había sido candidato presidencial de este partido, Andrés Manuel López Obrador.Al igual que el también entonces senador Ricardo Monreal, Rosalinda obedecía al pie de la letra las instrucciones de quien se había autoproclamado presidente legítimo.

Hoy, Rosalinda está convertida en alfil de uno de los principales enemigos políticos de López Obrador: Roberto Madrazo Pintado.Rosalinda es la candidata de una singular alianza PAN-PVEM al municipio de Centro, que comprende la ciudad de Villahermosa.

Madrazo, quien fuera candidato presidencial del PRI en el 2006, tomó el control del PVEM en Tabasco, a través de su hijo, Federico Madrazo Rojas, y con el apoyo especial del gobernador de Chiapas, Manuel Velasco.

La dirigencia nacional del PVEM entregó a la familia Madrazo el control de este partido en Tabasco, a pesar de la inconformidad de la militancia local.El pasado 6 de noviembre, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación destituyó a Federico Madrazo como dirigente del PVEM en Tabasco, cargo que ostentaba desde el mes de junio.Pero las cúpulas verdes encontraron la forma –una vez más—  de burlar la resolución judicial y nombraron a Federico delegado del CEN en Tabasco.

El PVEM, en manos de la familia Madrazo, le quitará importantes votos al PRI, el partido del que ha vivido políticamente en los últimos nueve años y con el que está coaligado a nivel federal.Madrazo, quien como candidato presidencial llevó al PRI al tercer lugar en el 2006, le robó su tucán a este partido para usarlo en su beneficio.

Se habla de todo un proyecto político con miras hacia el 2018, basado en los sueños presidenciales del gobernador de Chiapas, Manuel Velasco.

Sería interesante saber qué piensa la dirigencia nacional del PRI respecto a este comportamiento ambivalente de su partido satélite, que en Tabasco le jugará las contras en aras de un proyecto político impulsado por un vapuleado priista que intenta revivir.

No hay diferencia

Se ha dicho en todos los tonos posibles y se ha denunciado en tantas ocasiones que prácticamente resulta ocioso hacer el recuento: uno de los principales problemas de nuestro País está constituido por la impunidad con la cual se actúa, lo mismo desde la clandestinidad de los grupos delincuenciales que desde el confort de las oficinas públicas.

Y es que en eso, delincuentes “formales” y funcionarios corruptos comparten características: lo suyo es el cinismo, la desfachatez en el actuar, la ostentación de la forma en la cual se pasa por encima de la ley sin que nada ni nadie impida la consumación de los actos que, en uno y otro caso, constituyen delitos, es decir, agravios en contra de la sociedad.

Los unos ofenden a la comunidad por la violencia de sus actos; los otros por la traición que aquellos representan ante los compromisos establecidos con la sociedad que, directa o indirectamente, lo convirtió en sus representantes y les permitió que tomaran decisiones en su nombre.

Los unos actúan deliberadamente al margen de la ley y basados en una concepción moral que legitima incluso el abierto desafío a las instituciones públicas. Los otros actúan escudados en la ley y al amparo que les brinda contar con información privilegiada y tener el control de las instituciones.

En esencia, la diferencia es nula, al menos en lo que al agravio se refiere: a los ciudadanos les resulta casi igualmente lesivo la actuación criminal que intenta imponerles un código de conducta delincuencial, que el ejercicio despótico del poder que les escupe a la cara un hecho puntual: la democracia es sólo una idea para románticos.

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