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El adiós de ‘Juego de tronos’ y ‘The Big Bang Theory’ deja huérfana a la vieja televisión

Las veteranas series terminan en mayo como fenómenos globales y vestigios de un modelo hoy polarizado

El País/Después de mayo de 2019, la televisión no volverá a ser igual. La frase quizás suene exagerada, pero ese mes se alinearán dos momentos cumbre que hacen posible plantearlo. En el espacio de unas semanas, se despedirán del público un par de series que, pese a parecer opuestas (una es en abierto y la otra de cable), son equiparables en éxito y alcance global: la superproducción fantástica de HBO Juego de Tronos y la comedia de estilo clásico The Big Bang Theory. Ambas han logrado algo de lo que pocas pueden presumir: mantener su éxito durante toda su andadura, sin que ninguno de los cambios estructurales del negocio las pasara por encima.

La sitcom de Chuck Lorre se estrenó hace 13 años en una industria televisiva que poco tenía que ver con la actual. Varias producciones de cable de HBO ya anticipaban un viraje del modelo, pero reinaban los canales en abierto. Aquel 2006 el mercado estadounidense lanzó menos de 200 ficciones. En 2011, cuando se presentó la adaptación de los libros de George R. R. Martin, llegaron a 266. Pero a Netflix le quedaban años para producir series, y popularizar un modelo de lanzamiento de temporadas en un solo día. En 2018, cuando los proyectos de las plataformas online superan numéricamente los emitidos en abierto, la cifra se dispara hasta 495.

Por eso el final de estas series semanales es tan relevante. Son éxitos globales de un modelo de consumo en desuso. Lo que no significa que sean los últimos vestigios de aquel panorama menos polarizado. La televisión actual tiene algunas de las series en horario de máxima audiencia más longevas de la historia. Los Simpson lleva 30 años en emisión. Ley y Orden, 20. Padre de Familia, 17. Navy, 16 y Anatomía de Grey, 15. Y, aunque los policiales clásicos sigan funcionando, ninguna se mantiene como un fenómeno transversal.

Tras 12 años en los que la emisión de toda la vida ha perdido millones de espectadores, The Big Bang Theory sigue siendo en enero de 2019 el espacio de entretenimiento más visto de la televisión estadounidense. Su éxito internacional es tal que en España sus derechos se reparten en cuatro canales: TNT, Amazon, HBO y Neox. Pero, aun así, llegaba el momento de acabar. Jim Parsons, que da vida a Sheldon, fue el primero en verlo claro, y el creador Chuck Lorre, ocupado en Netflix con El método Kominsky, le dio la razón. Antes, con 279 episodios, se coronará en la comedia con público en directo y grabada en plató —como clásicamente— más larga de la historia.

Un formato episódico al que el reparto sacará provecho. Los cuatro protagonistas de The Big Bang Theory ya cobraban casi un millón por cada uno de los 22 episodios de media hora. Con cifras parecidas, los protagonistas de Friends siguen ganando hoy, entre repeticiones y ventas globales, unos 20 millones anuales. Pero es todavía, junto a The Office, una de las series más vistas de Netflix, porque los nuevos modelos se nutren también catálogos antiguos. Parsons mantendrá su sueldo, además, como productor y narrador del spin-off El joven Sheldon, segunda comedia más vista de CBS.

Los salarios estratosféricos también se encuentran en Juego de Tronos, que paga a sus cinco protagonistas vivos desde el principio 500.000 dólares, aunque por muchos menos episodios. Es cierto que esta superproducción tiene costes por episodios difícilmente equiparables. El alcance global de su épica repite la estrategia de series evento como Perdidos, conectada en todo momento con los internautas y con esa audiencia que quiere vivir al momento.

Con HBO inmersa en la adquisición del gigante At&T, y la despedida de la prestigiosa comedia política Veep y The Deuce, no puede prescindir de su marca estrella. Así que también la serie guionizada por David Benioff y D. B. Weiss tira de precuela para mantener su estela. En unas semanas comienza a rodar un piloto situada en Poniente, miles de años antes, protagonizado por Naomi Watts y un grupo de jóvenes actores. Es el primero que recibe luz verde de cinco guiones solicitados.

Es complicado imaginar que gigantes de la comunicación se olviden de sellos de este calado en una época donde prima la marca. No sería descabellado tampoco pensar que CBS y Warner trabajen para mantener a algún actor del Big Bang y exprimir su buque insignia. Porque pese a recordar el fracaso de Joey tras Friends, siempre pueden repetir el éxito de Frasier después de Cheers. Quizás mayo no sea un adiós a dos fenómenos, sino un hasta luego.

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