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El reto de la familia tradicional

 

 

 

Se puede llegar a decir que la familia tradicional en México tiende a ser el padre, la madre y los hijos. Al hombre se le ve como el proveedor y en si el líder del núcleo familiar, mientras que a la mujer se le ve como la cuidadora, la que se encarga de ver por la casa y los hijos; Por lo tanto, a los hijos se les tiende a ver como una posesión, de esa manera recibirán el mejor nivel educación que sus progenitores les puedan brindar de acuerdo con sus capacidades económicas.

 

Esto conlleva la obligación de cumplir con los requisitos que los padres piden durante sus primeros años de vida hasta que lleguen a la mayoría de edad, dejando de ser el centro de sus esfuerzos para poder dedicarse ahora a ellos mismos.

 

Claro que esto no es en la totalidad de las familias mexicanas pero si es la realidad para la mayoría.

 

Hay casos en los cuales el padre tiende a ser el cuidador y la madre la proveedora o tanto el padre como la madre funcionan como proveedores y cuidadores; Esto depende las necesidades de cada núcleo familiar.

 

Independientemente de cómo esté integrada la familia cada uno asume su rol y durante los años de educación de los hijos, los padres se olvidan de sus necesidades para satisfacer las de ellos.

 

Los hombres trabajan extenuantes jornadas y realizan viajes largos a sus centros de trabajo con la finalidad de poder proveer para la familia cuando menos de lo mínimo indispensable para vivir.

 

Normalmente ellos son los que se pierden de recitales, torneos, entrega de diplomas, y/o cualquier evento referente a los hijos.

 

Ponen primero el trabajo antes que todo y dejan en manos de sus esposas la formación de sus pequeños. En ellos recae todo el peso financiero y por ende tienden a enfocarse en generar dinero para obtener una estabilidad económica.

 

Aunque los padres no pasan tanto tiempo con los niños, estos son vistos como la máxima autoridad del poder y por lo mismo se les tiene mayor respeto.

 

Las madres por su parte pueden dedicarse a las labores de casa pero nunca descuidando el cuidado de sus chiquillos, están ahí en la convivencia diaria lo que ayuda en su mayoría a reconocer sus estados de ánimo, gustos y preferencias, y llegar a crear un vínculo más íntimo con cada uno de ellos, y llegan a ser consejeras, maestras, enfermeras, coaches, etc., sufren y ríen con ellos y por ende son más empáticas cuando hay problemas que solucionar.

 

Existen otros esquemas familiares en donde encontramos padres que desean que sus hijos realicen todos los sueños que ellos por alguna razón no pudieron cumplir, y los asfixian llenándolos de clases extras para que aprendan diferentes disciplinas tanto físicas como cognitivas que los ayudará a sobresalir del resto de los de su generación, dándoles y exigiendoles siempre el máximo de sus esfuerzos para lograr la excelencia y así aspirar a mejores oportunidades en la vida.

 

También hay padres que por más esfuerzos que realizan, necesitan que sus pequeños dejen de estudiar para trabajar y ayudar a la manutención de todos lo miembros de su familia, coartando muchas veces las posibilidades tener una mejor vida a futuro.

 

Cada familia es un pequeño mundo y sobrevive a su manera, pero existe un común denominador en todas ellas, los hijos crecen y volarán de nido, dejando a los padres como empezaron su vida en común, ellos dos solos y es aquí donde empieza el verdadero reto.

 

Muchas de ellas se distancian y concentran su energía en otras cosas como los nietos o nuevos hobbies, pero en realidad nunca llegan a recuperar la relación de pareja.

 

Hoy en día es más común el divorcio después de que los nuevos adultos hacen su vida fuera de casa, ya que es el momento en el cual el hombre y la mujer deben trabajar en restablecer el vínculo que se tenía antes de los hijos.

 

Aunque normalmente uno es más afín a liderar. En esta época de la vida de pareja tienen que verse como iguales ya que aunque tomaron diferentes roles y los dos fueron fundamentales para la crianza de los hijos; Las familias que no lo logran balancear esta nueva etapa son las que sienten que deben de crear cambios en su vida sin la otra persona debido a que se dedicaron por completo tanto a criar como a proveer.

 

Los que balancean esta nueva etapa de su vida lo logran ya que se dan cuenta del cambio de roles y no confunden este cambio con la falta de amor. Pero el reto siempre estará en verse como iguales sin importar el papel que tomaron y así en el momento en que los hijos se vayan la familia perdure.

 

 

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