Inicio / Principales / La obesidad en la infancia, un gran problema

La obesidad en la infancia, un gran problema

La obesidad en la infancia se relaciona con numerosos problemas de salud posteriores, como son la obesidad o el colesterol.

Actualmente, la obesidad en la infancia es uno de los problemas más graves de salud pública. Es un fenómeno que se está produciendo a nivel mundial y que aumenta su incidencia paulatinamente.

De hecho, es una patología que se asocia a países como Estados Unidos. Sin embargo, afecta también a países más pequeños y con menores ingresos. Por desgracia, se estima que alrededor de 42 millones de niños menores de 5 años sufren de obesidad en la infancia.

La obesidad es una enfermedad que no se limita al sentido estético, sino que tiene graves repercusiones en la salud de quien lo sufre. Por ejemplo, los niños que la desarrollan tienen más tendencia a sufrir enfermedades como la diabetes u otras de origen cardiovascular a lo largo de su vida.

En la sociedad en la que vivimos, parece difícil que nuestros hijos mantengan un estilo de vida saludable y una alimentación correcta. No obstante, debemos esforzarnos para poder eliminar este problema. Por ello, en este artículo te contamos todo lo que debes saber sobre la obesidad en la infancia.

¿En qué consiste la obesidad en la infancia?

La obesidad en la infancia es el trastorno más frecuente relacionado con la nutrición en esta etapa de la vida. Consiste en la acumulación excesiva de grasa en el cuerpo, la cual pone en riesgo la salud del niño.

Es una enfermedad en la que intervienen numerosos factores, no solo depende de la nutrición. De hecho, la genética y la actividad física son también dos grandes determinantes.

No obstante, es indudable que la dieta que establecemos es una de los grandes culpables de esta patología. Actualmente, abusamos de alimentos hipercalóricos, con grandes porcentajes de grasas saturadas.

En resumen, la obesidad en la infancia es una combinación de una dieta totalmente desequilibrada, sedentarismo y genética, entre otros. Es importante saber que, como hemos dicho, esta enfermedad se relaciona con numerosos problemas de salud, como la diabetes.

¿Cómo sabemos si un niño tiene obesidad?

El diagnóstico de obesidad en la infancia no se establece por apariencia, sino que se calcula mediante un parámetro llamado ‘índice de masa corporal’ o IMC. El IMC relaciona el peso con la altura y se calcula dividiendo el peso (en kilogramos) por la talla (en metros) al cuadrado.

Existen una serie de tablas y referencias que permiten comparar el IMC con los niveles estándar para saber, ante un caso concreto, si se trata de un caso de obesidad en la infancia o no. Sin embargo, en los niños es más exacto utilizar las curvas de percentiles para la comparación.

¿Cuáles son los factores de riesgo para sufrir obesidad en la infancia?

Como ya hemos mencionado, la obesidad en la infancia no solo depende de la dieta del niño. En realidad, intervienen numerosos factores como, por ejemplo:

La genética: numerosos estudios relacionan el sobrepeso de los padres con el de los hijos, afirmando que, en caso de que alguno de los padres sea obeso, el niño tiene casi el triple de riesgo de serlo. Sin embargo, cuesta diferenciar si es por el estilo de vida que se comparte o por genética.

Peso al nacer: los científicos relacionan el hecho de que un bebé nazca con más de 4 kg con la obesidad en la infancia o en la edad adulta.

Curiosamente, el amamantar al bebé durante el primer año de vida parece asociarse a un menor riesgo de obesidad en la infancia.

El lugar de nacimiento, ya que un niño que vive en un medio rural parece mantener un estilo de vida más activo, mientras que los que se desarrollan en la ciudad tienen más tendencia al sedentarismo.

Esta patología se relaciona, incluso, con otros factores como el sueño o el nivel económico de la familia. No obstante, debemos tener claro que lo fundamental para afrontar este problema es centrarnos en el estilo de vida del niño.

¿Qué podemos hacer para evitarlo?

La obesidad en la infancia es una enfermedad que puede determinar el resto de vida del niño. Esto se debe a que, además de problemas de autoestima y estéticos, va a suponer un aumento importante del riesgo de problemas cardiovasculares y metabólicos.

Por ello, es esencial que actuemos y busquemos la manera de establecer una dieta adecuada para ellos. Si no sabes cómo hacerlo, lo mejor es que consultes a un médico o a un nutricionista.

Además, lo ideal es que el niño se mantenga activo. Introducir el deporte en su rutina diaria debería ser uno de los primeros pasos. De hecho, esto también ayudará a que el niño mejore sus habilidades sociales y disfrute.

Revisar tambien

Entrega AMH infraestructura carretera, educativa y apoyos económicos por más de 72 mdp en la Mixteca

En gira de trabajo por esta región, el Gobernador inauguró la restauración de tramos carreteros ...