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‘Los Pumas me vendieron sin consentimiento’: Enrique Borja

El legendario Enrique Borja recuerda que en 1969 el presidente universitario lo traspasó a los Canarios del América, sin su consentimiento. Con el tiempo, el Cyrano se hizo tricampeón de goleo con la playera crema. A los 73 años Reconoce el cariño por ambos clubes

“Andrade Pradillo, presidente de los Pumas, declaró que si me subían un centavo de sueldo, él renunciaba. Un día me dijo que fuera a comer con Guillermo Cañedo. Me había vendido al América sin mi consentimiento.” / Fotos: Mexsport

“Andrade Pradillo, presidente de los Pumas, declaró que si me subían un centavo de sueldo, él renunciaba. Un día me dijo que fuera a comer con Guillermo Cañedo. Me había vendido al América sin mi consentimiento.”

Existen pocos futbolistas que pueden presumir el sentir la misma pasión por Pumas y Águilas sin morir en el intento. Uno de ellos es el legendario Enrique Borja, quien vivió una primera etapa con los universitarios en los tiempos de Aarón Padilla, Memo Vázquez, Mejía Barón y Luis Regueiro; y deslumbró en un equipo llamado Canarios, donde hizo una mancuerna letal con un chileno recién llegado del Audax: Carlos Reinoso.

En una semana en la que se revive la polémica hacia un jugador por pasar de Pumas al América, el veterano Enrique Borja platica desde Miami, donde labora en la TV desde varios años, recuerda que él no quería irse al América, que el otrora presidente puma, Andrade Pradillo, lo vendió a sus espaldas, pero “terminé sintiendo el mismo cariño por los dos clubes”.

Usted empezó como canterano.

Pumas venía de segunda y ya estaban Aarón Padilla, Memo Vázquez, Miguel Mejía Barón y Luis Regueiro.

Con Renato Cesarini.

Él me debutó.

¿Ya existía la rivalidad?

Creció con mi traspaso.

Enrique Borja defendió a los Pumas cuando el uniforme era azul con rayas verticales y doradas. Llegó a utilizar la del enorme puma, aunque sólo en partidos amistosos y años después

¿Usted no se quería ir?

Terminaba mi contrato y solicité aumento de sueldo al presidente de Pumas, Andrade Pradillo. Me dijo que no me iba a aumentar nada. Se creó una polémica y un día publicó un diario que el doctor Andrade había dicho que si Pumas me aumentaba un centavo, él se iba. Tomé el periódico y me dirigí a los directivos en una junta y le pregunté al doctor si esa declaración era cierta. Me dijo que sí. Le contesté que firmaría el contrato sin aumento, si él presentaba su renuncia. Me pidieron que saliera de la sala. Después, el presidente declaró que yo estaba fuera. Un día me habla para limar asperezas, me dice que seguiría con Pumas, que me iban a dar un aumento razonable. Pero también me dijo que Guillermo Cañedo, presidente del América y de la FMF, quería comer conmigo. Lo fui a ver, comimos y saca un papel de su bolsa, me pide leerlo. Era un contrato de Pumas firmado por Andrade Pradillo, cediéndome al América. Le dije a Cañedo que yo no era un costal de papas.

Se armó una gran polémica.

Imagínate a la afición universitaria pensando que la había traicionado. Afortunadamente pude aclarar que fue Pumas el que me vendió. Fui a ver al presidente de aquellos años, Gustavo Díaz Ordaz, le platiqué mi caso y me respondió que lamentablemente no podía hacer nada, pero sacó una iniciativa de ley para que a los jugadores nos tocara un porcentaje de la venta. Fui a ver a Emilio Azcárraga, me pasa a su oficina, y me dice que no me preocupe, que me iba a ir muy bien en el América.

Un traspaso de 400 mil pesos.

Fue más de un millón, pero nunca vi papel alguno.

¿Cuánto ganaba en Pumas?

Mi primer sueldo fue de 400 pesos al mes, fue creciendo.

¿Y en el América?

Me aumentaron, pero los sueldos no eran los exagerados de ahora. ¿Contratos comerciales?, me acuerdo que firmé con Pepsi Cola.

Se despide ante los Pumas.

Con América nunca pude anotarle a los Pumas, hasta el día de mi retiro. Les metí dos goles (4-2). Celebré mi despedida, no los goles. Esa tarde me tomé la foto con ambos equipos.

¿Se quedó sin celebrar gol alguno?

Cuando le metí gol al Cruz Azul en los 70, en la final que perdimos 4-1. También cuando le ganamos 1-0 a Haití, pero ya estábamos eliminados de Alemania 74.

¿Cómo lo recibieron en Coapa?

Muy bien, ahí estaban Chalo Fragoso y el Coco Gómez. Me encariñé muy rápido, llegaron también títulos de liga, tres de goleo. Lo bueno es que la gente me ubica como goleador puma y americanista.

Esa mancuerna con Carlos Reinoso.

Así como la tuve con Padilla en Pumas y la Selección Mexicana, también la tuve con Carlos en Coapa. Él fue el artífice de muchos de mis goles. Llegamos juntos, nos conocimos en un partido con el Resto del Mundo en Chile y nos reencontramos en el América. Él llegaba del Audax chileno y nos identificamos en los entrenamientos. Luego apareció Toño Roca en el banquillo y nos apoyó. Yo sabía dónde moverme y él dónde tocar el balón.

Sacó la revista Borjita.

Sí. También saqué un disco Mi adiós, cuando me despedí del futbol.

¿Nunca lo abuchearon?

Nunca he sentido rechazo por parte de aficionados pumas o americanistas. Con ambos equipos sentí mucha pasión y traté de mostrarla en el campo. Lo que me ayudó también fue que representé a México y los aficionados lo entendieron.

¿A usted no se lo quisieron llevar al extranjero?

Me entero tarde. Hubo oportunidad de irme al Barcelona y al Schalke 04, pero el señor Guillermo Cañedo no lo aceptó. Nunca me lo comentaron. En México, trataron de llevarme al Atlas.

 Debutó con los Pumas en 1964 y fue subcampeón en 1968. En 1969 firmó con el América, donde fue campeón de goleo en tres ocasiones y dos títulos en los años 71 y 76. Jugó con el Tri en Inglaterra 66 y México 70

 ¿Qué le faltó como futbolista?

Jugar en Europa.

¿Ayer se puso alguna playera?

(Risas), muchos aficionados me preguntan lo mismo. Siempre respondo que llevo tatuadas las dos.

Con información de Agencias

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