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Mutilación del país mexicano

Salvador Rocha Alvarado

Independencia de Texas

Poco se ha escrito sobre las verdaderas causas que motivaron a los colonos norteamericanos establecidos en Texas para, a traición, independizarse de México para anexarse posteriormente a Estados Unidos. Durante años Estados Unidos mantuvo la ambición de apoderarse de los territorios al sur de su frontera, comenzando a maniobrar en este sentido desde mucho antes de que México existiera como nación independiente. Durante décadas dichos territorios fueron poblados poco a poco por los colonos norteamericanos que se adaptaban, en apariencia, a las nuevas medidas que dictara el regente en turno, ya fuera la corona española o los distintos presidentes, emperadores y dictadores posteriores al triunfo de la guerra de independencia.

Se tiene la absurda idea de qué de no ser por la independencia de Texas, este territorio no tendría el nivel de desarrollo con el que cuenta en la actualidad, segundo estado en extensión y en población de su país. Con este aparente juicio solo demuestran su ignorancia sobre la historia general de los países involucrados. México, a diferencia de su vecino del norte, ingresa al concierto de naciones independientes “desangrada y con una economía arruinada”1 hallándose en quiebra, sin capital y con nula experiencia política, enfrentándose a la dura tarea de dirigir los designios de una nación con un territorio enorme, carente de comunicaciones y con una población muy escasa después de una larga y sangrienta guerra. Para 1840, seis años antes de la intervención norteamericana donde México perdiera más de la mitad de su territorio, Estados Unidos contaba con cerca de 20 millones de habitantes y México con apenas 7 millones.2

En este marco de inestabilidad política, económica y social nuestros “vecinos” del norte aprovechan para, después de un largo proceso de colonización, lanzarse a la búsqueda de la independencia del territorio texano en aras de una supuesta libertad ante la tiranía representada por el dictador Antonio López de Santa Anna el cual durante años venía realizando diversos atropellos contra los colonos.

En 1834 Santa Anna abolió la constitución federal de 1824 y México pasa a estar bajo una dictadura centralista. Diversos estados de la república se levantan en armas y es cuando Texas aprovecha para buscar su “independencia”, contando con todo el apoyo de Estados Unidos que se mantenía bajo una falsa bandera de neutralidad pero que permitía la libre entrada de “voluntarios” y de armas a Texas.3

Por supuesto, en las proclamas dirigidas al pueblo texano invitándole a sumarse a la lucha contra el gobierno despótico de Santa Anna ni cuando se realiza la declaración de independencia se habla sobre los deseos de estos “loables” caballeros de reinstaurar la esclavitud que el gobierno mexicano prohibía y que los colonos norteamericanos al independizar Texas así lo dejarían plasmado en su constitución.4

Intervención francesa y norteamericana

Al volverse Texas un territorio independiente Estados Unidos cesa en sus intentos por comprar dicha región a México y todos sus esfuerzos se enfocan en obtener el pago de las reclamaciones realizadas que “eran una maraña de casos que afectaban diversos órdenes (…) y se remontaban a la época colonial y la lucha independentista y en su mayoría eran inaceptables o exageradas”5

Reclamaciones similares realizaba Francia al gobierno mexicano en 1838 sobre varios actos (saqueos, destrucciones, préstamos forzosos, denegación de justicia)6 cometidos en los diversos enfrentamientos que convulsionaban al país y que el gobierno Francés exigía fueran reparados los daños plantando su flota naval frente al puerto de Veracruz como medida de coacción. Ante la negativa del gobierno de Anastasio Bustamante, Francia aumentó su presencia militar y realizó ataques, con gran daño y pérdidas humanas para nuestra nación, para obligar a pactar el pago de la deuda.

En 1845 en un acto infame Estados Unidos realiza la anexión del territorio Texano y envía agentes para entrevistarse con las autoridades mexicanas a fin de obtener mayores extensiones territoriales que fijarían la nueva frontera sin tocar el tema en discordia que era la frontera Texana que mantenía las relaciones rotas. Al no existir acuerdo el presidente norteamericano, Polk, ordenó a sus tropas avanzar sobre el territorio mexicano, internándose en el de manera ilegal. Estos movimientos provocaron un enfrentamiento entre tropas norteamericanas y mexicanas que fue la excusa perfecta para declarar la guerra alegando que México se había negado a negociar un acuerdo pacífico y que incluso habían atacado a los norteamericanos. Maniobra similar que Estados Unidos utilizaría en lo sucesivo para inmiscuirse o crear conflictos bélicos que le beneficiaran.

La guerra por apoderarse de más de la mitad de nuestro territorio había comenzado después de años de planear este saqueo. Primero, la independencia de Texas como nación soberana que fue un disfraz para anexarse posteriormente a Estados Unidos quien así lo hizo cuando le resultó conveniente en el panorama geopolítico internacional y realizando diligencias para adquirir más territorio aún, ya fuera negociando la compra o, en última instancia, provocando la guerra. Guerra que obligó a México a establecer una nueva frontera que dejaría para siempre en una situación desventajosa a nuestro país en detrimento de nuestros vecinos del norte, aquella nación que al momento de iniciar la guerra de saqueo se encontraba en una situación superior en todos los aspectos y a pesar de ello, se considera que el pueblo mexicano y sus autoridades fueron las que provocaron esta mutilación.

Referencias:

1 Zoraida Vázquez, Josefina. “El origen de la guerra con Estados Unidos”, en: Historia mexicana. Volumen XLVII, número 2. COLMEX. México, 1997. Pag. 289

2 Ibidem. 290

3 Ibidem. 290

4 «The Constitution of the Republic of Texas, March 17, 1836.»Tarlton Law Library.. Disponible en: http://tarlton.law.utexas.edu/constitutions/texas1836/general_provisions (Consultado el 22 de Abril de 2014)  «General provisions, sec.9. All persons of color who were slaves for life previous to their emigration to Texas, and who are now held in bondage, shall remain in the like state of servitude; provided, the said slave shall be the bona fide property of the person so holding said slave as aforesaid. Congress shall pass no laws to prohibit emigrants from bringing their slaves into the republic with them, and holding them by the same tenure by which such slaves were held in the United States; nor shall congress have power to emancipate slaves; nor shall any slave holder be allowed to emancipate his or her slave or slaves without the consent of congress, unless he or she shall send his or her slave or slaves without the limits of the republic. No free person of African descent, either in whole or in part, shall be permitted to reside permanently in the republic, without the consent of congress; and the importation or admission of Africans or negroes into this republic, excepting from the United States of America, is forever prohibited, and declared to be piracy.».

5 Zoraida Vázquez, Josefina. “El origen de la guerra con Estados Unidos”, en: Historia mexicana. Volumen XLVII, número 2. COLMEX. México, 1997. Pag. 291

6 Torre Villar, Ernesto de la, et al. Historia documental de México II, UNAM 1964 pp. 211

 Fuentes consultadas:

  • “Acta del pronunciamiento del Estado libre de Coahuila y Texas, el 22 de junio de 1835”; la “Declaración de Independencia de Texas, de 2 de marzo de 1836”, y “Objetivos norteamericanos: fijar la frontera texana y adquirir Nuevo México y California”, en: Matute, op.cit., pp. 395-403 y 417-432
  • La guerra de los pasteles, 21 de marzo de 1838”, en: Torre Villar, Ernesto de la, et al. Historia documental de México II, pp. 210-213
  • “Introducción”, en: Baker, George. México ante los ojos del ejército invasor de 1847. (Diario del coronel Ethan Allen Hitchcock), pp. 13-18.
  • Zoraida Vázquez, Josefina. El origen de la guerra con Estados Unidos”, en: Historia mexicana. Volumen XLVII, número 2. COLMEX. México, 1997.

 

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