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Plantón magisterial convierte a Oaxaca en ‘ciudad perdida’

 

planton-magisterial-5-portaA 83 días del plantón que la disidencia de la Sección 22 de la CNTE mantiene en el Zócalo de la ciudad de Oaxaca, el número de manifestantes se ha reducido escandalosamente, al grado de que el 80 por ciento son vendedores semifijos, y el resto, son viciosos, perniciosos, merolicos, maestros jubilados y no menos de 800 profesores en situación irregular.

A lo anterior, se agregan los vendedores de boletos de autobuses de empresas “patito”, que mantienen una barricada en el crucero de Armenta y López y Colón, mientras que en las calles de Independencia a Hidalgo y Guerrero con el cruce con Armenta y López, es notoria la ausencia de manifestantes, lo mismo que en la primera calle de Bustamante, al igual que las dos primeras calles de Guerrero y la calle de Valdivieso.

En la plancha de la Alameda de León, al igual que las calles adyacentes al Zócalo capitalino y la calle de Bustamante, cientos de puestos callejeros en los que se expenden alimentos de dudosa preparación higiénica, se debaten entre las aguas negras y pestilentes que escurren de las tapaderas del sistema de drenaje, saturadas de basura.

De la totalidad de manifestantes que mantienen invadido el zócalo capitalino, al menos el 80 por ciento son vendedores semifijos, el resto, son supuestos “trabajadores de la educación”, viciosos, perniciosos, merolicos, algunos maestros jubilados y una veintena de indígenas de la Mixteca que utilizan como bandera el caso 19 de junio en Asunción Nochixtlán.

Es el panorama que se vive en el Zócalo de Oaxaca, que aparenta una “ciudad perdida”, en donde se teje la farsa de una movilización masiva, que nunca se generalizó y que solo se redujo a una disidencia de la disidencia, que fue más espectacular que real, pero que logró atemorizar a un gobierno estatal débil, que finalmente cedió a todo.

La disidencia magisterial que nunca tuvo el apoyo ni la fuerza de la mayoría de los más de 82 mil trabajadores de la educación, insiste en su guerra de tinta y papel contra la Reforma Educativa y todos sus efectos colaterales, engañando a la base trabajadora que el triunfo de la “jornada de lucha” está a la vuelta de la esquina.

Aún sin contar con la consulta de la base trabajadora, impone acuerdos y decisiones unilaterales, tomándose atribuciones del pleno de delgados, que en su mayoría han abandonado las tareas sindicales para regresar a las aulas, dejando la estéril “jornada de lucha”.

Lo anterior ha provocado que los maestros movilizados en el zócalo de la ciudad, en la Alameda de León y en tres calles adyacentes, no rebasen los 800, que buscan maximizar un plantón que se debate en una completa desorganización y sin dirigencia.

AGENCIA JM

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