Inicio / OPINIÓN / Riesgos a la salud

Riesgos a la salud

Opinión-colorÁguila o Sol

De: Prof. Monjardín

En México ocurren cada año, de acuerdo con los datos de la Secretaría de Salud, al menos 7.5 millones de casos de enfermedad por infecciones intestinales; por amebiasis intestinal; y por úlceras y gastritis. Lo anterior equivale al 6.3% de la población nacional, y en números absolutos superaría a la población total de un país como Honduras. ¿Cómo es que ocurre esto?

México es un país en el que no sólo se incumplen las leyes sino que también, de manera cotidiana y flagrante, se obvian y se violan en todo momento las Normas Oficiales Mexicanas (NOM) que existen casi para cualquier actividad que tenga como finalidad prestar algún servicio o elaborar o distribuir alguna mercancía o producto. Como literalmente son en su inmensa mayoría “letra muerta”, sirven fundamentalmente para dos cosas: para nada y para fomentar la corrupción.

En el caso de la preparación y expendio de alimentos, la que regula tal actividad es la NOM-251, la cual ha sido complementada con la NOM-127 relativa al uso y manejo del agua para consumo humano. Así, en sentido estricto, cualquier establecimiento en el que se venda cualquier tipo de alimentos o bebidas (incluidas las tiendas de abarrotes y departamentales), está sujeto a la observación de las Normas citadas.

A pesar de ello, la debilidad institucional para su aplicación es gigantesca; por ejemplo, en el Distrito Federal existe un programa de verificación sanitaria sólo a partir de noviembre de 2010. Asimismo, en el propio Distrito Federal, el sitio electrónico de la Agencia de Protección Sanitaria tiene publicado un padrón de verificadores con una lista que contiene a sólo 9 personas, aunque se dice que en realidad son cerca de 100.

De acuerdo con el Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas (DENUE, INEGI), en el Distrito Federal hay más de 150 establecimientos dedicados a la preparación y expendio de alimentos; tiendas de abarrotes y departamentales; venta de productos para el cuidado de la salud, etc. Esto quiere decir que si en efecto hay en el D.F. 100 verificadores sanitarios, cada uno de ellos tendría que visitar al menos 1,519 negocios al año.

La otra cuestión a destacarse es que en realidad todo lo anterior termina importando poco, porque en el Distrito Federal, como en todo el país, existen miles y miles de puestos callejeros que no están sujetos a la verificación de nadie. Efectivamente leyó Usted bien: no hay autoridad que los verifique en términos de control sanitario.

Lo anterior es peor si se considera que los gobiernos delegacionales del Distrito Federal han hecho un gran negocio con el ambulantaje y el control corporativo y político de los agremiados a numerosas asociaciones que dan su respectivo “moche”, a cambio de que sus integrantes no sean molestados.

En un país como el nuestro en el cual –citando a un clásico-, el surrealismo es en costumbrismo, puede atestiguarse una visita de verificación sanitaria a una fondita formalmente establecida, y a dos metros ver a la o al expendedor de tamales, tortas y “guajolotas” o tacos de la peor ralea, sin ser molestados porque ellos cuentan con la protección “del señor Delegado”.

Así, en cualquier ciudad del país, existen verdaderos “corredores de la amiba y el cólera”, en los cuales se vende cualquier cosa, menos algo que pueda denominarse adecuadamente como “alimentos”; así como aguas puercas de todos los colores y sabores.En México está garantizado constitucionalmente el derecho a la alimentación, la seguridad alimentaria, así como el acceso al agua limpia; sin embargo, su garantía plena no es ni será posible si no se cumple con las leyes y Normas que existen en la materia.

Delirio de grandeza

La definición de megalomanía de Espasa Calpe 2001 es la siguiente con todo y ejemplo: “f. Delirio de grandeza: muchos niños prodigio sufren megalomanía porque no asumen debidamente el éxito.” La misma fuente nos explica el significado de megalómano: “adj. Que padece megalomanía. También s.: el megalómano cantante se negó a recibir a la prensa.” Ambas consultas pueden realizarse en el muy útil conjunto de diccionarios que pone a disposición de los usuarios el diario español El mundo en internet.

Si partimos de las mismas explicaciones, en el contexto de la política mexicana, podemos proponer acercamientos más afines con nuestra realidad. Van las reinterpretaciones. “Megalomanía: delirio de grandeza: muchos políticos sufren porque no asumen debidamente el fracaso. Megalómano: que padece de megalomanía: el megalómano político se quedó ansioso por recibir a la prensa.”

Recurramos a dos ejemplos recientes. Caso número uno. No me ayudes, compadre. En lugar de guardarse para las esporádicas fotos que usuarios de internet le toman jetón en los aviones, Felipe Calderón no aguantó esta temporada de reflectores y se fue a Nuevo León a realizar política partidista. En un mitin blanquiazul se subió a la tarima en mangas de camisa y se lanzó con todo contra el candidato “independiente” del gobierno de Nuevo León que está arriba del candidato panista en las encuestas del estado. Yo no sé quién sea El Bronco, y la verdad ni me interesa, lo que tengo claro es que más que ayudarle a su contlapache y tocayo, Felipe de Jesús Cantú, con su arremetida mediática el ex presidente lo hundió otro poquito más. En todos los sitios donde se compartió la noticia, las críticas no se hicieron esperar. Calderón le heredó a Peña Nieto un país bañado en sangre y creyó que la gente lo olvidaría. De nuevo afloraron las referencias a su supuesto alcholismo y las cifras de muertos y desaparecidos que no parecen bajar en este sexenio.

Caso número dos. La lógica del acarreo. En el video se ve a un tal Benjamín Medrano, candidato del PRI por el distrito 1 de Zacatecas que va por la diputación federal. Está enojado, encabritado como dicen en el norte. Habla frente a no más de cien acarreados que lo miran con desgano. Una fila de niños aburridísimos aparece en primer plano mientras el señor del sombrero, botas y chaleco rojo trata de descifrar el misterio de su nulo arrastre a pesar de toda la lana que ha invertido, a costa del erario desde luego, para promover al gobierno de Fresnillo en medios.

Con un tono que me recordó las películas de Piporro, pero sin la gracias de éste, nos devela en un video la lógica del acarreo: “Me siento verdaderamente decepcionado de que la comunidad más grande de Fresnillo, a la que más pavimentos les hemos dado, a la que más techos… quiten a la gente de Mariana y a la de 6 de enero y quedan cien gentes de San José de Lourdes. Eso no puede ser. O sea ni a su familia trajeron.”

En estos meses seguiremos viendo muchos casos de megalomanía que más que ser estudiados por la ciencia política, deberían analizarse por las ciencias de la salud mental.

Haciendo campaña

Felipe Calderón rompió con la regla no escrita que obligaba a los ex presidentes de la República a retirarse de la actividad política al dejar el cargo.Dicha regla estuvo justificada durante el régimen de partido casi único que encabezó el PRI, pues se trataba de frenar las tentaciones que más de un presidente tuvo de perpetuar su mandato. Pero con la alternancia en el poder esa regla resultaba absurda.

Calderón está en todo su derecho de involucrarse en actividades políticas y partidistas.No es que haya regresado a la vida política. En realidad nunca se fue. Cuando dejó el cargo de presidente de la República, Calderón intentó controlar la bancada del PAN en el Senado a través de su incondicional, Ernesto Cordero.

Revisar tambien

Asentamientos populares o informales

OLYMPUS DIGITAL CAMERA Andrea Liliana Gonzalez ¿Alguna vez te haz preguntado en dónde vive la ...