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Solo propuestas

 


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Erick Zúñiga

Las leyes reglamentarias de la reforma constitucional anticorrupción serán producto, cuando nazcan, de diversas propuestas que están en poder de las comisiones dictaminadoras del Senado.

La del PRD contiene innovaciones sumamente interesantes y viables. La primera y quizá la más importante consiste en el reconocimiento de los “whistleblowers”, método aceptado en todas las democracias modernas.

La iniciativa propone la creación de un extenso y detallado programa de protección de denunciantes, informantes y testigos, con la idea de facilitar la denuncia y persecución de conductas de corrupción, disponiendo además la constitución de una especie de fuero ciudadano, para resguardar al denunciante en una esfera jurídica que garantice su protección ante probables represalias.

Esto significaría que el nuevo Sistema Nacional Anticorrupción (SNA) otorgaría garantías y protección a quien señale a superiores, colegas y/o subordinados (incluso particulares y empresas) involucrados en actos antijurídicos en perjuicio de la adecuada gestión del gasto, recaudación, adquisiciones y desempeño en general de la función pública.

Las 5 medidas concretas de salvaguarda son: el resguardo absoluto de los datos personales y familiares del denunciante o testigo; el de su integridad física; atención prioritaria a sus demandas razonables; protección de la fuente de empleo y/o negocios, y creación de alternativas razonables a la fuente de ingresos.

Otra aportación novedosa del perredismo senatorial consiste en que cualquier miembro del Comité de Participación Ciudadana del SNA, conformado por ciudadanos independientes y reconocidos, contaría con personalidad jurídica para impugnar las decisiones de la autoridad investigadora (contralorías internas) que declaren inexistentes las faltas administrativas denunciadas o que clasifiquen indebidamente faltas graves como no graves. Para tales efectos, los miembros del Comité contarían con la asistencia del Instituto Federal de Defensoría Pública, pues no siempre serán abogados conocedores de las vicisitudes del procedimiento jurisdiccional.

Por su parte, la iniciativa del PRI-PVEM, quizá inadvertidamente, ha dado en el clavo al reconocer un nuevo derecho ciudadano, ya comentado en estas páginas: el derecho a la buena administración.

Este nuevo derecho, vigente en la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea (2000), así como en la Carta Iberoamericana de los Derechos y Deberes del Ciudadano en Relación con la Administración Pública (2013), debería ser el eje rector de todo el esfuerzo mexicano de prevención y combate a la corrupción. Se trata de una garantía ciudadana moderna que avanza por los organismos internacionales, evolucionando a una velocidad muy reconocida por la doctrina y la jurisprudencia modernas, y que bien haría el Senado en incluir expresamente en dictámenes, minutas y decretos, reconociendo el derecho y estableciendo sus garantías.

Según el PRI-PVEM, atinadamente, los mexicanos tenemos el derecho de exigir y que se garantice que el actuar de los servidores públicos se apegue a principios y valores (como el interés público, la transparencia, la integridad y la rendición de cuentas, etcétera), bajo los que el Estado persiga la mejora continua en el funcionamiento de sus instituciones y garantice que las acciones de gobierno se orienten al correcto uso de los recursos públicos. El reloj parlamentario avanza y al periodo ordinario le quedan 17 días…

Águila o Sol

De: Prof. Monjardín

Política y corrupción

Parece que el eco y la presión social manifestando que el combate a la corrupción debe ser una de las agendas principales de los partidos, comienzan a rendir frutos. El día lunes 11 de abril se llevó a cabo un evento con la participación de los presidentes nacionales del PRD (Agustín Basave) y del PAN (Ricardo Anaya), así como senadores y diputados de ambos partidos.

El objetivo del evento era comunicar a la prensa y al conocimiento popular, la intención de generar un frente común en torno a las reformas pertinentes al Sistema Nacional Anticorrupción. El frente es la reacción al frente formado por PRI-Verde para aprobar reformas que no contengan en su totalidad las herramientas necesarias que den soporte al propio SNA.

Como se ha manifestado en este espacio, hay un problema en el PRI-Verde para generar los grandes cambios en materia de transparencia, rendición de cuentas y anticorrupción. Retomando las palabras del secretario Virgilio Andrade en el que manifestó que “la corrupción es cultural”, yo considero que es más una de las partes fundamentales en el ADN priista y no en la cultura mexicana.

Las formas de hacer política, de acordar o de ser gobierno por parte del PRI-Verde, están directamente relacionadas a actos de corrupción. Sin embargo, el problema generado por eso es la incapacidad de enjuiciar a aquellos miembros del PRI-Verde que han realizado actos de corrupción, ahí es donde comento que el ADN se impone.

Sin duda existen destacados militantes del tricolor, pero el hecho de que no muestren una oposición al interior de su partido manifestando la necesidad de proceder en contra de aquellos que han demostrado reiteradamente ser partícipes en actos de corrupción, generan en mí la concepción de que eso nunca pasará.

Sabiendo la incapacidad “genética” del PRI-Verde de generar las leyes y los sistemas necesarios en México para los temas de transparencia, rendición de cuentas y anticorrupción; celebro la iniciativa de Agustín Basave y Ricardo Anaya de unirse con la sociedad civil en los trabajos necesarios para impulsar las reformas necesarias para generar el marco legal e institucional.

La tarea que tienen en puerta no es menor, en los próximos meses tendrán que formular los legisladores los siguientes sistemas: Sistema Nacional de Transparencia, Sistema Nacional Anticorrupción y Sistema Nacional de Fiscalización. Aunque ya hay avances en algunos de ellos, son las leyes secundarias en las que manifestaba Basave que podían venir las acciones legislativas del PRI-Verde para quitarle fuerzas legales e institucionales a los sistemas.

Las facultades que tenga cada sistema serán la base para en un futuro poder sancionar a los servidores públicos, particulares y personas morales que sean parte de las redes de corrupción comprobadas mediante el seguimiento que los sistemas nacionales les den a los casos; por tanto, entre más facultados estén los sistemas, mayor será su capacidad de acción en dichos casos, así como las sanciones serán adecuadas a los hechos realizados por las personas inmiscuidas en las redes de corrupción.

Finalmente, me es preciso reconocer y respaldar a Eduardo Bohórquez (Transparencia Mexicana), Juan Pardinas (Imco) y Enrique Cárdenas (CEEY) quienes están participando, junto con otros miembros de la sociedad civil y legisladores, en las mesas de análisis en el Senado de la República para las leyes concernientes a transparencia, rendición de cuentas y anticorrupción. Se podrán seguir los trabajos por el Canal del Congreso.

Manipulación mediática

Las encuestas son perversas por naturaleza. Descontrolan a todos, menos al que las lleva a cabo porque cobra por hacerlas. Son un delirio, una moda insufrible. Lo más graves es que si antes eran ocasionales, ahora no pasa día sin que aparezca una. Descontrolan a la sociedad, a los partidos les provocan sueños y pesadillas, a los periodistas les dan tema para llevar a cabo su innoble trabajo y a todos aquellos que buscan un cargo de elección popular los vuelve locos.

Las encuestas, dicen los expertos en medios de comunicación, sólo son instantáneas, reflejan lo que transcurre en el momento de realizar la pregunta, oprimir la cámara fotográfica o el celular. Segundos después, el panorama es otro y ha padecido modificaciones, a veces graves. Por ejemplo, hace unos días aparecieron varias señalando a los punteros en la carrera presidencial, cuya última parada es Los Pinos. En todas, gana Andrés Manuel López Obrador, quien jura que no las mira ni le importan. La gran encuesta, decía Cuauhtémoc Cárdenas, se lleva a cabo el día de la elección y allí los aspirantes mostrarán su poderío real. Obrador es un caso patológico. De la nada a la gloria, ha estado a punto de conquistar la silla presidencial. Formado en el peor PRI, tiene un solo discurso insensato que habla de salvación como lo haría un sacerdote, y obsesivamente lo repite desde que se hizo caudillo de la mano del citado Cárdenas. Su limitado vocabulario y sus frases demenciales, son mentiras piadosas en un país oprimido. Machaca: Fui objeto de un fraude y de un complot. Por eso, para evitar caos en sus filas de seguidores fanáticos, hizo un partido a la medida y se proclamó desde ya candidato presidencial.

Mientras que AMLO lleva dos años desgañitándose que la “tercera es la vencida”, que llegando a la presidencia venderá el avión presidencial “que ni Obama tiene” y con las ganancias el país tendrá grandeza y los corruptos (la enigmática “mafia del poder”) irán a la cárcel. ¿En qué se basa para afirmar a casi tres años de distancia que ganará? En las encuestas que le favorecen anticipadamente. Una reciente de la empresa Campaigns & Elections, ha logrado averiguar que en todas las posibilidades actuales López Obrador se hará de Los Pinos. Tiene el 27 por ciento de la intención del voto, mientras que abajo aparecen Miguel Ángel Osorio Chong, con el 24; Margarita Zavala tiene el 14 y Miguel Ángel Mancera apenas rasca el 9 por ciento.

Escepticismo

Las encuestas sufren cambios y ninguna es definitiva. Suelen ser erráticas y a modo de quien las patrocina o paga. Peña Nieto ha comenzado a mover con timidez sus fichas. Sus mejores hombres se movilizan, ajustan al deteriorado PRI. Aurelio Nuño trata de darse baños de pueblo retratándose con niños pobres de escuelas públicas, las que desconocía hasta que le dieron la SEP. Osorio Chong se siente seguro, sabe que como político de viejo cuño lo mismo se toma una selfie con Luis Miguel que con indigentes o damas de alcurnia. Recordemos que cuando los jóvenes del Politécnico descubrieron que había corrupción en sus escuelas, pararon actividades y fueron a entrevistarse con el hombre que se supone mueve los lazos del poder, el titular de Gobernación. Osorio Chong en mangas de camisa arengó a los estudiantes y dejó las cosas peores. Debe deshacerse de su lado populista (para cubrirlo está López Obrador) y acercarse a figuras elegantes como el Presidente de la República y el Jefe de Gobierno de la flamante y contaminada Ciudad de México.

Las nuevas encuestas irán reflejando los distintos escenarios políticos, cada vez más complejos estimulados por los “independientes”. Pero para quienes leyeron las que desde hace dos años dan por ganador a López Obrador, ya tienen grabado, en caso de perder, sus frases simplonas: Fraude, la mafia del poder nos robó… Y a falta de banda presidencial que ponerse en el pecho y una silla en el Zócalo, cobijado por actrices afamadas y escritoras exitosas, otra vez será “presidente legítimo” y al final dirá con voz estentórea: Si nos despojaron en la tercera, la cuarta es la vencida.

Por favor, dígame usted que no toma en serio las encuestas. Véalas con escepticismo y repítase: no creo en ellas, no creo en ellas, son un negocio mediático.

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